Flores, muchas flores.

Me peino. Pero igual se enreda. Se enreda y me enredo yo. Con desaires y resquemores. Con desamores y desconfianzas. Con los colores más grises de la paleta…
Con lo fácil que es suavizar los nudos y peinarse con las púas del nácar más fino, y aliviar el alma, que pesen menos los incordios que no nos dejan conciliar el sueño y que hacen que la cabeza pese mucho… A no ser que lleguen brisas que traigan flores. Flores, muchas flores.

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Texto: Marta Escartín Martín (a la que el pelo se le enreda igual que se le enreda la vida, aunque siempre lo sabe desenmarañar)

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Piérdete

Piérdete en el camino,un bosque de pensamientos o en una selva de ilusiones.

Piérdete y aprende a volar solo y podrás hacerlo en compañía.

Piérdete y sufre, llora, ríe, baila…vive.

Piérdete y vuelve mañana (o nunca).

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Texto: Adrià Ariza      Imagen: laperroverde

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Magdalena

La tuerta, así la llamaban. En el pueblo tenían una gran tendencia a la socarronería y a la invención de motes. Pero Magdalena tenía dos ojos sanos, rellenos de mar, que siempre miraban desde la distancia. Solía asomarse a la ventana para alimentar una curiosidad hambrienta que tenía desde pequeña y conservaba en la edad adulta. Puedo recordarla allí, estática, con media cara oculta por un abanico que simulaba la cola de un pavo real. Tan llamativa y a la vez tan discreta. Mostrando aquel ojo vivo, grande, y ocultando el otro, el que la gente daba por muerto.

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Texto: Elena de la Cruz (¡gracias!)  Imagen: laperroverde