Melusina

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Arrossegada a les profunditats, la dona amb cua de peix ha transformat les deslleialtats dels homes en peixos. I ara viu envoltada d’aquests.

Com la fada Melusina, que va creure en allò que li volien fer creure. Amb aquella ingenuïtat de qui neda per aigües per les quals no ha nedat mai abans. Envoltada per aquella falsa sensació de seguretat de qui creu que emprèn camí en el seu hàbitat natural.

I quin n’és el resultat, ara? Només planys llefiscosos, d’una cosa híbrida, que vol i dol. Vol el seu humà que camina, mentre dol per nedar lliure.

Però tot això dins de l’oceà passa desapercebut. Què son les llàgrimes d’una simple sirena enmig de tant?

Text: Marta Escartín Martín


Aconsejo leer el texto escuchando la obra de Felix Mendelssohn The Fair Melusina op.32.

 

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Se llama Helena

Para escribir sobre la ilustración que dibujé en enero, pedí a los seguidores de instagram que me ayudaran con el texto. Pedí que escribieran sus sugerencias y, algunos, lo hicieron.

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Aquí tenéis sus textos:

  • montsebaguecubi  …quan vaig intuir que me’n podia ensortir, just va arribar el tren, què li diria? Com li diria?
  • krisosk66 La belleza natural, la original, es aquella belleza que solamente vemos a través de los ojos del alma.
  • deeab82 ¿cómo pago la hipoteca este mes?
  • xenei_Sus hojas se marchitan y caen poco a poco. Los días pasan y no nos damos cuenta como se va desnudando, tan lentamente y sin descanso. Como siempre pasa, el otoño dará paso al invierno. Siempre es igual.

Muchas gracias a los cuatro, de verdad, es por vosotros que tenemos este post tan magnífico.

Si quieres dejar por escrito qué te sugiere la imagen, no dudes en escribirlo en los comentarios. Gracias a ti también.

Flores, muchas flores.

Me peino. Pero igual se enreda. Se enreda y me enredo yo. Con desaires y resquemores. Con desamores y desconfianzas. Con los colores más grises de la paleta…
Con lo fácil que es suavizar los nudos y peinarse con las púas del nácar más fino, y aliviar el alma, que pesen menos los incordios que no nos dejan conciliar el sueño y que hacen que la cabeza pese mucho… A no ser que lleguen brisas que traigan flores. Flores, muchas flores.

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Texto: Marta Escartín Martín (a la que el pelo se le enreda igual que se le enreda la vida, aunque siempre lo sabe desenmarañar)

Magdalena

La tuerta, así la llamaban. En el pueblo tenían una gran tendencia a la socarronería y a la invención de motes. Pero Magdalena tenía dos ojos sanos, rellenos de mar, que siempre miraban desde la distancia. Solía asomarse a la ventana para alimentar una curiosidad hambrienta que tenía desde pequeña y conservaba en la edad adulta. Puedo recordarla allí, estática, con media cara oculta por un abanico que simulaba la cola de un pavo real. Tan llamativa y a la vez tan discreta. Mostrando aquel ojo vivo, grande, y ocultando el otro, el que la gente daba por muerto.

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Texto: Elena de la Cruz (¡gracias!)  Imagen: laperroverde