Nada hay de inocencia en algo tan inocente

Los nombres de las calles de Barcelona describen un mundo de emociones, aprendizajes e historias que nos refleja como sociedad bien clarito.

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Nos recuerdan nuestra herencia (y presente) religioso, con nombres tan sugerentes como el Carrer del Sospir, por el último suspiro de Jesús en la cruz, el Carrer de la Virtut o Carrer de la Providència, con infinidad de nombres de santos, santas y vírgenes varias (los podéis consultar aquí) y otros, como el Carrer del Bisbe, Carrer de l’Esglèsia o el Carrer del Monjo, para que no olvidemos la iglesia está y se cuela por todas partes.

Otras calles nos remiten a actos y sentimientos más nobles, como el Carrer dels Petons, el Carrer dels Amics o el Carrer dels Enamorats, que por razones desconocidas suele estar sucia y llena de excrementos de perro. Pero no todo es amor, hormonas y amistad. Mucho se han asegurado de que no nos olvidemos de que la vida está llena de amenazas, que no todo es de color rosa, como nos recuerda el Carrer del Perill, la Avinguda de l’Exèrcit o la Rambla del Caçador, sarcásticamente cerca del Carrer del Castor y del Carrer de la Gaçela.

Sin olvidarnos de las calles que llevan el nombre de batallas, de guerras y de generales y capitanes (afines, obviamente), para recordarnos que somos una sociedad asentada sobre sangrientos encuentros. Empezando por el Carrer dels Segadors, que recuerda a la guerra del siglo XVII contra las tropas castellanas y que da nombre al himno catalán, y continuando por el Carrer Coronel Sanfeliu, Carrer del Capità Arenas o el Carrer González Tablas, todos ellos militares muertos en el campo de batalla.

Claro que también hay calles que nos remiten al mundo de la cultura, como el Carrer de la Música, Carrer Manuel de Falla o el Passeig de Picasso, porque no todo van a ser guerras y capitanes muertos. Pero también, no vaya a ser que nos equivoquemos con lo que es o no importante, existe el Carrer de l’Or, el Carrer del Topaci, e incluso el Carrer del Robí.

Finalmente, los nombres de las calles también que nos recuerdan que no estamos solos y refleja nuestra realidad para con los otros. El Carrer del Perú está ligeramente destartalado y la Avinguda de Rio de Janeiro o el Carrer de Quito se encuentran en las afueras de la ciudad. Mejor suerte han tenido el Carrer de París y el Carrer de Londres, que lucen bonito en uno de los barrios más mimados del Eixample. Una importante plaza en un barrio rico recuerda el nombre de uno de los más famosos presidentes de los EEUU, Kennedy, pero no es el único, porque también tenemos el Carrer de Washington y el Carrer Lincoln.

Esto nos recuerda lo que ya muchos saben y otros dijeron antes, que la historia se escribe con la historia de unos pocos y que cada uno esta en el lugar que se merece, al menos en la opinión de los que deciden, no del todo inocentemente, el nombre de las cosas.

Aquellos con curiosidad, pueden pasearse un ratito por  aquí.

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